Regla de la manada 1. Nunca revelarse a un humano.
Rompí esa regla el día que conocí a la hermosa doctora.
Tal vez sea un campeón de rodeo, pero un solo vistazo y perdí mi concentración.
El toro me lanzó, me corneó y ahora tengo la atención de la dulce mujer.
Cuando me curé en tan solo algunas horas, ella supo que algo no estaba bien.
Mi alfa me ordenó que la observara.
No era un problema. La observaría. Muy de cerca.
Me pegaría a ella como pegamento.
¿Y esos hombres humanos que querían salir con ella?
Será mejor que retrocedan.
Porque la doctora es mía.
Aunque no lo sepa todavía.
2. Salvaje
Regla de la manada 2. Protege siempre a tu hembra-pareja
Protegía a mi país y a mi escuadrón.
Ahora solo quería protegerla a ella.
Qué pena que no fuese una opción.
No podía enamorarme de la preciosa jovencita.
La hermanita de la hembra de mi hermano.
Era demasiado joven. Demasiado humana.
Seguía en la universidad. Tenía una fuerza natural que brillaba con luz propia.
Tenía toda la vida por delante.
Y los Boinas Verdes me suplicaban que volviera a alistarme.
Mi lobo interno la deseaba.
Si la dejaba ir sin reclamarla,
podría no sobrevivir a la locura lunar.
3. Feroz
Regla de la manada 3. El alfa debe aparearse.
Cuanto más fuerte el macho alfa, mayor el peligro.
La locura lunar podría arrastrarme consigo en cualquier momento.
He buscado por todo el continente, he ido a juegos de apareamiento, y sigo sin encontrar a mi mujer loba. Ya me he vuelto demasiado agresivo en la cama.
Soy un peligro. No puedo acercarme a cualquier hembra, sobre todo a la que acaba de mudarse al rancho de al lado. Es una tentación muy grande; y yo un peligro gravísimo.
Debo alejarme. No me atrevo a acercarme a ella.
Preferiría morir antes que causarle cualquier daño a la pequeña humana.
Incluyendo el infligido por mí.
4. Rudo
Regla de la manada 4. Protege a tus cachorros con tu vida
Nos enrollamos una noche en el bar de Cody.
La hermosa enfermera quería que la tomara y la complací.
La hice gritar y la envié a casa feliz.
Pero nunca me dijo que había consecuencias.
Ella había mantenido el secreto. Durante meses.
Yeso que ocultaba podía cambiarlo todo.
El bebé que llevaba no era humano.
Y este lobo nunca se alejaría de su cachorro.
Puede que no me quisiera en su vida, pero no me alejaría de todos modos.
Me mudé para vigilarla y mantener a mi familia.
Ella está bajo mi protección ahora.
Lo quiera o no.
Tanto si me quiere como si no.
5. Indomable
Regla de la manada 5. Compañera complacida, final feliz.
El destino se las verá conmigo.
Me ha enviado a la mujer más tenaz y descarada del mundo:
La nueva veterinaria del Rancho Wolf.
Una humana que piensa que todo lo hago mal.
Que cree que conoce a los animales mejor que yo.
Y que no quiere darme ni la hora.
Pero desde la primera vez que inhalé su aroma supe que iba a ser mía.
Es por eso que voy a mostrarle un animal grande; uno al que no podrá resistirse.
O, al menos, uno que no podrá resistirse a ella.
Le demostraré que no lo sabe todo acerca de las bestias de cuatro patas.
Especialmente de las más fieras que salen a cazar a sus presas por la noche.
Especialmente de uno muy feroz que está decidido a cazarla a ella:
Yo.
6. Implacable
Regla de la manada 6. Alejar a los humanos del territorio de la manada.
El alfa de mi manada me ha pedido que me deshaga de ella.
Que sea amable y averigüe si venderá el rancho.
Que evite que traiga más humanos cerca de nuestro territorio.
Pero antes de verla reconocí su aroma.
Era luna llena y debía seguir aquel olor. No pude evitarlo.
Fui directo a territorio humano, a su rancho.
La encontré bañándose desnuda bajo la luz de la luna y le mostré mi lobo.
Ahora cualquier cosa podía pasar.
El alfa no la quiere aquí, pero yo necesito que se quede.
Es más, haré hasta lo imposible para que ella jamás se marche.
7. Primal
Regla de la manada 7. Los secretos de la manada no se cuentan
Supuestamente le tengo que borrar la memoria, no hacerla mía.
La cita de mi hijo sabe mucho. La regla más importante de la manada ha sido quebrantada: ella lo ha visto transformarse. El alfa me ordena que la haga olvidar, pero nada más oler su aroma me hace ver la verdad: esta humana es MÍA.
Riley tiene la mitad de mi edad. Tiene toda la vida por delante. Si la hago mía, le inculco un destino que nunca imaginó. Además, ella cree que soy un mujeriego, solo por una cosa.
Debería alejarme. Debería dejarla ir. Pero Riley es demasiado dulce, demasiado hermosa y demasiado mía.
Ahora está atrapada entre nuestros dos mundos: una parte cree que debemos distanciarnos el uno del otro; y el otro, que quiere un vínculo para siempre... En todo caso, ella sufrirá las consecuencias.
Ella no entiende el vínculo que nos une, pero no la puedo proteger sin eso. Cuando el peligro se le acerca, tiene que confiar en que yo -el lobo que nació para ser suyo- la mantendré a salvo.
8. Rugged
Regla de la manada 8. Nunca le mientas a tu compañera
Rompì esa regla el día que me presenté en su puerta.
Juré proteger a los de mi especie de cualquier amenaza.
Como humano, pensó que estaba allí por negocios amistosos.
No sabía que pretendía acabar con su jefe cambiaformas.
No sabía que pondría mi mundo patas arriba.
Un solo olor a su aroma, y estaba perdido. No, encontrado.
No podía irme sin ella. Así que pasé la noche allí. Hice que se enamorara de mí.
Pero ella no sabe lo que soy. Lo que he hecho.
No soy solo un peón de rancho, soy un ejecutor cambiaformas.
El tiempo avanza antes de que tenga que terminar el trabajo.
Debo ganarme el corazón de mi compañera y reclamarla antes de que las mentiras me alcancen.
Antes de que descubra lo que soy y lo que he hecho.
O lo que haré para mantenerla a salvo.
Y a la mía.
9. Sediento (Voraz)
Regla 9 de la manada: El destino es secundario para un padre soltero
No me había mudado a Cooper Valley en búsqueda del amor.
Había venido a criar a mi hija en paz, a trabajar en el Rancho Wolf y mantener a mi lobo a raya. No tenía tiempo para distracciones ni problemas. Mucho menos si llevaban el nombre de una mujer.
Mi nueva vecina era dulce, atractiva y rotundamente prohibida.
Siempre llevaba el pelo recogido y una sonrisa que derretía el hielo.
Hacía tan feliz a mi niña como nunca antes.
Y a mí, me provocaba temblar del deseo.
Joy era un rayo de luz; yo, un cielo nublado.
Me repito que soy demasiado tosco, demasiado sombrío, y vivo demasiado ocupado con la paternidad como para quererla.
Pero a mi lobo no le importan las reglas. Cree que ella es suya.
Sabe que ella huele a destino… ¡y el destino sabe mejor!
¿Cómo me podía alejar? Por más que tratara, parecía que el destino siempre elegía por mí.
10. Peligroso

Regla 10 de la manada – Mantén controlado a tu lobo interno.
Vivo solo en la montaña por una razón.
Soy peligroso: demasiado fuerte, demasiado agresivo, demasiado cercano a lo salvaje.
Pero entonces llegó ella , con sus curvas dulces, su voz seductora, y un aroma que vuelve loco a mi lobo.
Una humana hermosa que sirve tragos en el Bar de Cody y esconde un pasado abrumador detrás de su sonrisa.
Lo sé ni bien la huelo: ella es mía. Mi pareja. Estoy hecho para ella.
Mi lobo sale a la superficie para reclamarla. Pero ella acaba de escapar de un ex controlador que intentó silenciar su música, su voz, su mismísima alma. Mis instintos de alfa son todo lo que teme; soy posesivo. Dominante. Abrumador. Y ella está aterrada de volver a perder su libertad.
Me contuve toda la vida. De la manada. Del poder. De la locura en mi sangre.
Pero no me contendré con ella. No cuando ella es lo que me mantiene con los pies en la tierra.
La protegeré. La complaceré. Le devolveré la música a su mundo.
Y si ella me deja, la volveré mía, por completo.
Incluso si tengo que desatar cada parte oscura y peligrosa de mí para hacerlo.
11. Desatada
Regla de la manada #11: Nunca huyas del destino.
Esperé toda la vida para encontrar a mi pareja, luego ella corrió directo hacia mis brazos mientras el peligro nos perseguía.
Me encargué de la amenaza y la mantuve a salvo.
Ahora que ha visto lo que puedo hacer, está aterrada. De ellos. De mí. De la cantidad de cuerpos que dejé atrás para proteger lo que es mío.
Ella no confía en sus propios instintos, no sabe si soy su salvación o su próximo error.
Tampoco se equivoca en preguntárselo. Soy un lobo que no puede sobrevivir dentro de cuatro paredes sin perder la cabeza. Reclamarla como mi pareja destinada significa construir una vida con ella lejos de las montañas, lo que podría destruirme.
Pero ella no es mía. Mi lobo lo supo desde el primer segundo en que sintió su aroma.
Destruiré la ciudad para hacerla mía.
Incluso si eso termina destruyéndome primero a mí.