1. Irresistiblemente prohibido
Kássia tiene 21 años y ha pasado toda su vida siguiendo las reglas que ella misma se impuso.
Estudia. Planifica. Controla. Es el tipo de mujer que anota sus objetivos en cuadernos y los cumple todos, hasta el último detalle. El programa de intercambio en la embajada brasileña en Canberra fue un paso más calculado hacia el futuro perfecto que imaginaba para sí misma.
Pero los planes no sobreviven en Hong Kong.
Atrapada en una escala que duró toda la noche, se encuentra sola en una ciudad que no conoce, con una libertad que nunca pidió y que decide, por primera vez en su vida, usar.
Una noche. Sin reglas. Sin prejuicios. Sin el peso de quien siempre había sido. Es entonces cuando él aparece.
Scott Warren.
Diplomático. Mayor. Con ojos que ven más de lo que le gustaría mostrar, y una presencia que llena el espacio a su alrededor como si lo hubiera comprado.
Entre luces de neón, coñac y una conversación que no debería haber llegado tan lejos, Kássia toma una decisión. Lo que pretendía ser un error valiente se convierte en el recuerdo más vívido que jamás haya tenido.
Por la mañana, ella se va. Deja las bragas. Deja una nota.
Y sin saberlo, deja algo en él que no se puede borrar.
Scott no cree en el azar.
Cree en el control, en el deber, en las decisiones racionales, y fue exactamente así como se mantuvo ileso durante décadas. Kássia fue la excepción que se permitió, solo una vez.
Demasiado joven para el mundo que él habita. Demasiado madura para ser ignorada. Un fuego pasajero que estaba seguro de haber apagado.
Cuatro meses después, ella regresa. No por él, sino para la vida de su hijo. Y es entonces cuando todo se desmorona.
Porque el deseo no respeta los lazos familiares. La culpa no borra la atracción. Y protegerla podría significar destruir precisamente lo que más importa.
Scott descubrirá que hay pasiones que no piden permiso.
Llegan, prenden fuego a todo y no dejan nada en pie.
2. Irresistiblemente mío
En Australia, la Dra. Bianca creía que el mayor desafío de su residencia médica sería salvar vidas lejos de su tierra natal, Brasil. Lo que no esperaba era que el destino pusiera la vida del pequeño Bryan en sus manos y el alma sombría de su padre en su camino.
Nolan es un militar de élite, viudo y acostumbrado a dar órdenes que nadie se atreve a desobedecer. En cuanto pone los ojos en la médica brasileña que cuida de su hijo, la atracción se transforma en algo mucho más peligroso: una obsesión implacable.
Él la desea. Él la vigila. Él controla los pasos que ella ni siquiera sabe que ha dado. Bianca intenta resistirse a la intensidad magnética de ese hombre cuyas acciones rozan la locura. Sin embargo, lo que ella no imagina es que el interés de Nolan no es pasajero. A medida que pasan los días, ella se involucra cada vez más.
Su vida está rodeada de un secreto del que ella no tiene ni idea.
En un juego de control, donde las reglas las dicta un militar obsesivo, ¿será que el amor es la cura o la trampa final?
































