Dos marcas

1. Rebelde

La regla de dos para una: Siempre unirnos de a pares.
Percibí el olor de ella cuando trabajaba como ejecutor.
Sabía que debía ser ella. Llevé al alfa de mi manada conmigo.
Porque nuestro linaje se une de a dos.
Dos machos por cada loba. Dos hombres por unión.
A ella la vamos a mimar y proteger.
Le daremos nalgadas y la marcaremos. Para hacer un hogar juntos.
Tan pronto como la convenzamos de que nos pertenece.


2. Tentada

Vemos a una mujer, la deseamos.
Pero ella es una bióloga de lobos dispuesta a exponernos ante el mundo.
Olfateamos a una hembra, la reclamamos.
Excepto que no podemos reclamar a la que podría destruir a nuestra manada.
Tocamos a una hembra, la marcamos dos veces.
Sin embargo, no podemos marcarla sin compartirlo todo.
Porque en la manada Dos Marcas, los cambiaformas comparten.
Dos vaqueros para cada compañera. Si alguna vez ella llega a ser nuestra.


3. Deseada


Anhelo su aroma. No puedo apartarme de ella.
Nada puede evitar que reclame a la nueva camarera del restaurante.
Exceptuando a su otro compañero; el compañero de esencia que no sabía que existía.
Él es un extraño para mí y para nuestra manada, pero ahora necesitamos trabajar juntos.
Dos compañeros para nuestra hembra.
Nuestra compañera es humana, virgen. Ella no sabe nada sobre nuestra especie.
Debemos convencerla de que acepte no solo a uno, sino a dos compañeros.
Dos vaqueros en su cama. Dos lobos dominantes que la protegerán.
Y el lobo de mi compañero de esencia está a punto de enloquecer salvajemente debido a su necesidad.
Acariciamos a nuestra compañera. No nos cansamos de hacerlo.
Necesitamos reclamarla y marcarla como nuestra, antes de que su lobo enloquezca.
Ella es virgen, así que debemos ser cuidadosos; los cambiaformas pueden ser bruscos.
Y no somos los únicos que la deseamos; ella está siendo perseguida por otro hombre.
Pero yo la protegeré así sea lo último que haga.
Incluso si eso significa mantenerla alejada de su otro compañero.

4. Seducida


Regla de la manada Dos marcas; no te juntes con los ganaderos.
En Wyoming, somos la ley.
Mantenemos el secreto de la manada, de nuestros lobos, a salvo de nuestros vecinos, los ganaderos.
Hasta que entonces, nos encontramos con ella.
La mujer que habíamos estado esperando. Nuestra compañera.
El único detalle es que se trata de la hija de un ganadero, un acérrimo enemigo de nuestra manada. Peor aún, es hija de un cazador de lobos.
Cuando el peligro invade sus tierras, nos envían a investigar.
Queremos protegerla. Demostrarle que somos exactamente lo que necesita.
Pero cabe la posibilidad de que ella sea parte de una operación ilegal y, ahora que sabe que somos más que dos rudos vaqueros empeñados en hacerla nuestra, eso solo significa que podría destruirnos, no solo a nosotros, sino a toda la manada.
Independientemente de la verdad, debemos reclamarla. Nuestras vidas dependen de ello.
De una forma u otra, lo conseguiremos o moriremos en el intento.