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Stella Cameron (Hermanos Elliot)

1. Venganza y amor


El marqués de Granville estaba decidido a vengar el asesinato de sus dos familiares, y el objeto de tal venganza era Bernard Leggit. Matarlo sería demasiado fácil, así que Granville decidió seducir a su joven esposa, Hattie, y después hacer público el affaire. Aquel escarnio público; sería la destrucción de Leggit.
Hattie Leggit se había casado sólo, para salvar a sus padres de los deudores que tarde o temprano iban a mandarlos a la cárcel. Pero tenía un plan para alcanzar la libertad... Un plan que tuvo que cambiar por la oportuna llegada de Granville: comenzaría con él una discreta aventura y después lo amenazaría con hacerla pública si él no la ayudaba a liberarse de su esposo.
Ninguno de los dos sospechaba que nada saldría según lo planeado...

2. El pretendiente perfecto


Fleur Toogood era hermosa, obstinada y tenía la desastrosa costumbre de decir lo que pensaba. Por si fuera poco, se negaba rotundamente a casarse sin amor. Sin embargo, como segunda de las cinco hijas del reverendo Toogood, Fleur cargaba con la responsabilidad de casarse con un buen partido para mejorar la fortuna de la familia.
De modo que, para aplacar a su padre, Fleur accedió a dejarse acompañar por todo Londres por lord Dominic Elliot, su protector, un hombre reservado que sólo se interesaba por ella para darle irritantes consejos. Fleur, consciente de que ningún pretendiente podría satisfacer sus exigencias, había confeccionado "La Lista", que consistía en una serie de preguntas destinadas a evaluar el potencial de un hombre como marido. Pero, pese a todos los caballeros que la pretendían Fleur no tardó en comprender una dolorosa verdad: el único hombre que la satisfacía lo suficiente como para despertar su interés, era el propio Dominic.

Stella Cameron

Vivero de pasiones


Jack Irving era peligroso... y encantador. Se dedicó a flirtear descaradamente con Lauren Taylor y a insistir una y otra vez hasta que ella accedió a quedar con él. Pero, ¿qué era lo tenía Jack en la cabeza?.
Lauren intentó ignorar por todos los medios sus proposiciones románticas... hasta que él se decidió a usar su arma más poderosa: un beso. Un beso que la dejó temblando y sin aliento.
¿Era posible sentir a su edad las cosas que ella estaba sintiendo?, se preguntaba Lauren.
Enrojecía cuando él la miraba, se sentía casi desfallecer al estar cerca de él. Ya era hora de que se decidiera a tomar el control de la situación... y ella sabía sabía exactamente qué era lo que tenía que hacer para lograrlo.