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Ruth M. Lerga (Los mosqueteros)

1. Cuando el corazón perdona


Londres, 1823. Nicole Saint-Jones no ha podido olvidar el daño que le causó Lord Richard Illingsworth un año atrás. El único hombre que le había parecido honorable, caballeroso y divertido había resultado ser un farsante. Las circunstancias harán que Nicole y Richard no tengan más remedio que encontrarse con frecuencia. ¿Soportará Nicole ver que Richard corteja a otras damas en su presencia? ¿Tolerará el orgulloso vizconde ver a Nicole en brazos de otro hombre? La pareja de protagonistas se encontrará envuelta en una lucha constante de voluntades, malentendidos, celos y situaciones divertidas que harán las delicias de las lectoras.

2. Cuando el amor despierta


Para evitar casarse con un hombre sesenta años mayor que ella, April huye de Prusia a Londres, donde se hará pasar por una dama de compañía. Julian, único heredero del marquesado de Woodward, ha decidido no casarse ni tener descendencia, para vengarse de su padre. April y Julian se conocen por casualidad. Él cae rendido ante la belleza de April, y ella lo detesta casi al instante por su altivez. Pero él la desea, y no piensa desistir hasta tenerla en su cama. No hay riesgos, es una sirvienta: por más que le obsesione jamás podría hacerla su esposa…

3. Cuando la pasión espera


Judith siempre estuvo enamorada de James, pese a lo cual se casó con otro hombre. Seis años más tarde, regresa a casa convertida en viuda. La insistencia de su padre la anima a ir a Londres para hacerse ver de nuevo en los salones de baile y las veladas en Vauxhall, aunque ella no quiere ni oír hablar de volver a contraer matrimonio.
James no puede creer que la belleza a la que encuentra en casa de su madre una tarde sea la hermana menor de su mejor amigo, aquella muchacha a la que nunca prestaba atención. Pero lo es, y sin duda está interesada en él.
Cuando James le propone tener una discreta relación, Judith acepta. ¿Por qué no? Es todo lo que él no necesita: con veintiséis años, ella ya no está en edad de casarse, para esos tiempos, claro, y él es un duque que requiere herederos. Judith accede prometiéndose que vivirá el presente y cuando todo termine solo se quedará con los mejores recuerdos.
Sin embargo, lo que para James no es más que un romance por demás inconveniente a espaldas de su mejor amigo, se va complicando día a día, conforme conoce a la mujer en que Judith se ha convertido.

4. Una última temporada


May, hija de los marqueses de Woodward, y Alexander Saint-Jones, marqués de Wilerbrough, se conocen desde niños y desde entonces han tenido una relación apasionada llena de reyertas acaloradas cargadas de complicidad sobre cualquier cosa por la que mereciera la pena discutir. Pero el grand tour de él y una gira literaria de ella, convertida en conocida escritora, hace que se mantengan separados durante seis años, y solo la correspondencia, repleta de burlas sobre matrimonios, los mantiene unidos.
Cuando para la temporada de 1850 al fin se encuentran, May debería ser ya considerada una solterona y Alexander habría de comenzar a pensar en casarse. Y sin embargo Alexander no parece proclive a hacer lo que de él se espera, buscar una debutante a la que tomar como esposa, ni la familia de May cree que su hija deba rendirse todavía.
Así que la primera temporada de Alexander va a coincidir con la última temporada de May. Y la relación llena de divertidas y afiladas riñas no se ha rebajado en absoluto. Al contrario: ha tomado un cariz sorprendente y la pasión que siempre ha habido entre ellos parece desbordarse y querer envolverlos.


Ruth M. Lerga

Atados por error


¿Qué harías si de repente descubres que llevas años casada con el amor de tu vida... y no lo sabías?
En ese dilema se encuentra Isabel, quien ha estado enamorada de Gabriel desde la adolescencia, y a la que una broma del pasado ha convertido en su esposa por sorpresa.
¿Qué harías si «tu marido por error» necesita anular esa boda porque quiere contraer matrimonio con una odiosa mujer que solo busca su dinero?
He aquí el problema, ya que por mucho que Isabel lo niegue, sigue sintiendo algo muy intenso por él. Y no lo comprende, porque Gabriel es todo lo contrario a ella: soso, distante, imperturbable y el hombre más serio que ha conocido.
Pero... ¿Y si realmente Gabriel no fuera tan frío ni tan aburrido?