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C.J. Tudor

La desaparicion de Annie Thorne

No hay que temer a los muertos, sino a los vivos.
El nuevo y escalofriante thriller de la autora superventas de El Hombre de Tiza.
Entonces
Annie desapareció una noche. Desapareció de su propia cama sin dejar rastro. Todos pensamos lo peor.
De repente, como un milagro, tras cuarenta y ocho horas, volvió, pero no podía, o no quería, contar lo que le había ocurrido.
Algo le pasó a mi hermana, aunque ella no pueda explicarlo. Solo sé que cuando volvió ya no era la misma. No era mi Annie.
Soy incapaz de admitir, incluso para mí mismo, que a veces mi hermana me aterroriza.
Ahora
Recibí este correo hace casi dos meses. Estuve a punto de borrarlo, pero decidí abrirlo. Decía así:
«Sé qué le pasó a tu hermana. Y está ocurriendo de nuevo...»

C.J. Tudor

La otra gente

Mientras conduce hacia casa una noche, Gabe ve aparecer la cara de una niña en la ventanilla posterior del viejo coche oxidado que tiene delante. Solo pronuncia una palabra: «Papá».
Es su hija de cinco años, Izzy.
Nunca la vuelve a ver.
Tres años después, Gabe pasa sus días y sus noches recorriendo la autopista en busca del automóvil que se llevó a su hija, negándose a perder la esperanza aunque la mayoría de la gente crea que Izzy está muerta.
Fran y su hija, Alice, también han hecho muchos kilómetros por la autopista. No buscan. Huyen. Tratando de mantenerse un paso por delante de quienes quieren hacerles daño.
Porque Fran conoce la verdad. Sabe lo que realmente le pasó a la hija de Gabe. Sabe quién es el responsable. Y sabe lo que les harán si alguna vez las alcanzan...
 

C.J. Tudor

Las chicas de Chapel Croft 

El nuevo y electrizante thriller de la autora de El Hombre de Tiza. Hace quinientos años, ocho mártires fueron quemados en la hoguera. Hace treinta años, dos adolescentes desaparecieron sin dejar rastro. Hace dos meses, el vicario se suicidó. Bienvenidos a Chapel Croft.
Una oscura historia se agita en Chapel Croft. A una larga lista de desapariciones y muertes se une la del sacerdote de la parroquia local, que se ahorcó en su propia iglesia hace solo unas semanas.
Para sustituirlo, llega al pueblo Jack Brooks. Trae consigo una hija de catorce años y una conciencia atormentada, aunque confía en empezar aquí una nueva vida. Pero lo que encuentra es un lugar lleno de conspiraciones y secretos donde le espera un extraño regalo de bienvenida: un kit de exorcismo y un siniestro mensaje.
Cuanto más profundiza en la ciudad y llega a conocer a sus peculiares habitantes, más parecen surgir antiguas disputas, misterios y sospechas. Y cuando su hija Flo comienza a ver espectros de chicas ardiendo, resulta claro que los fantasmas de Chapel Croft se niegan a descansar en paz.
Pero descubrir la verdad puede ser letal en un pueblo con un pasado sangriento, donde todos tienen algo que esconder y nadie confía en los extraños.

C.J. Tudor

El hombre de tiza 


Hay juegos que solo tienen un final posible.
Echando la vista atrás, todo comenzó el día del terrible accidente durante la feria, cuando Eddie, de doce años, conoció al Hombre de Tiza.
Fue el Hombre de Tiza quien le dio la idea de los dibujos: una manera de dejar mensajes secretos entre el grupo de amigos.
Fue divertido hasta que los dibujos condujeron al cuerpo sin vida de una niña.
Sucedió hace treinta años y Ed pensaba que todo había quedado olvidado.
Sin embargo, recibe una carta que contiene solo dos cosas: una tiza y el dibujo de un muñeco.
La historia se repite y Ed se da cuenta de que el juego en realidad nunca terminó...
Todos tenemos secretos.
Todos somos culpables de algo.
Y los niños no son siempre tan inocentes.

C.J. Tudor

La desaparición de Annie Thorne 


No hay que temer a los muertos, sino a los vivos.
Entonces...
Annie desapareció una noche. Desapareció de su propia cama sin dejar rastro. Todos pensamos lo peor. De repente, como un milagro, tras cuarenta y ocho horas, volvió, pero no podía, o no quería, contar lo que le había ocurrido.
Algo le pasó a mi hermana, aunque ella no pueda explicarlo. Solo sé que cuando volvió ya no era la misma. No era mi Annie.
Soy incapaz de admitir, incluso para mí mismo, que a veces mi hermana me aterroriza.
Ahora...
Recibí este correo hace casi dos meses. Estuve a punto de borrarlo, pero decidí abrirlo:
Sé qué le pasó a tu hermana. Y está ocurriendo de nuevo...