Nadie nos separará jamás
Tras finalizar sus estudios de medicina, Charlotte Harlow regresó a su pueblo para hacerse cargo de la consulta local. Su adquisición de la Mansión Howard, propiedad que deslumbraba a gran parte del pueblo, tomó a todos por sorpresa. Pero lo que realmente cautivaba a Charlotte era su nuevo vecino, quien al parecer no podía soportarla.
