1. Hunter Grant. El gerente
Hunter es el tipo de hombre que resuelve problemas. Cuando su yerno decide que puede seguir siendo un capullo con su hija, él solo necesita «arreglarlo» rápido y con discreción, cosa de nada.
Lo que no entraba en sus planes era una testigo. Y mucho menos una capaz de arruinarle por completo el juicio con el simple hecho de existir.
Vanessa solo quería sobrevivir a una reunión más con el jefe más salido del universo corporativo sin insultar a nadie, colgar la videollamada y volver a la vida real. Léase: sofá, pijama y su gatito juzgando sus decisiones profesionales. En vez de eso, presencia por casualidad un crimen que definitivamente no estaba en el orden del día.
Plan A de Hunter: eliminar a la testigo. Simple, eficiente, sin dramas.
Resulta que la lógica sale volando por la ventana y decide en cuestión de segundos que va a usar el Plan S de secuestro, o mejor dicho: el Plan R de rescate.
Rescatar a Vanessa de su propia vida, y no soltarla nunca más. Ella va a descubrir que el peor sitio donde estar no es en la mira de un asesino, sino en su corazón.
Un criminal demasiado terco para admitir que lo está haciendo todo mal. Una mujer demasiado terca para fingir que no le ha gustado. Y un gato que claramente lo sabe todo y no va a contarle nada a nadie.
¿Estás lista para saber dónde acaba esta historia?
