Helen Allan (La mordida)

1. No muerdas al multimillonario

Necesito su dinero, ansío su sangre, deseo su cuerpo.
En el submundo bañado por la luna, donde las sombras danzan y los secretos se entrelazan, me veo envuelta en una red de anhelo que creí que nunca volvería a sentir.
Como vampira centenaria, he dominado el arte del sigilo, confundiéndome a la perfección con la noche. Pero cuando el destino me arrastra a una inesperada asociación con el insufriblemente atractivo multimillonario Christopher Berrington, las fronteras entre depredador y presa se desdibujan de formas que nunca creí posibles.
Solo tengo que repetirme una y otra vez: ‘no muerdas al multimillonario, no muerdas al multimillonario’. Y mientras me lo recuerdo, también le enviaré un recordatorio a mi gélido y muerto corazón para que deje de despertar con solo verle.

2. No muerdas al constructor 


Es arrogante, vulgar y grosero... y lo deseo más que a ningún hombre que haya conocido.
No solo deseo su cuerpo, sino también su sangre.
Y no puedo tenerla.
Tengo que trabajar con él, resistirme a su intensa mirada, a sus músculos abultados, a su apetitoso olor... resistirlo todo.
Solo tengo que repetirme una y otra vez: «no muerdas al albañil, no muerdas al albañil», y tengo que dejar de esperar, con el corazón muerto en la garganta, sus pasos en el porche.

3. No muerdas al jefe


Es el cuñado de mi mejor amiga. Irresistible. Y mi nuevo jefe.
Ya he intentado morderlo una vez y voy a volver a hacerlo. Sé que lo haré.
Su gemelo dice que me matará si lo hago.
Serena dice que ella me matará si lo hago.
Y él dice que me clavará una estaca si vuelvo a intentarlo.
Solo tengo que repetirme: «No muerdas al jefe. No muerdas al jefe. No muerdas al jefe».
Ah, y sí, que deje de desear su cuerpo. Está prometido.

4. No muerdas al chico de al lado


La culpa que sentí al matarlo, al primer hombre que encontré irresistible…, es algo que nunca superaré.
Y ahora he conocido a otro, y no soporto la idea de que podría matarlo a él también.
Pero su sangre me llama, mi cuerpo ansía el suyo.
Tengo que alejarme.
Tengo que repetirme: ‘No muerdas al chico de al lado. No muerdas al chico de al lado’.
Si tan solo pudiera alejarme…