1. Shine not burn

No me pueden culpar. Las cosas que suceden ahí se supone que quedan ahí, ¿cierto? ¿Cierto? Sííí. No tanto.
Andie se encuentra a pocos días de casarse, pero sólo hay un pequeeeeeeño problemita. Aparentemente, ya está casada. O alguien con su nombre está casada con un tipo de Oregón, de todos los lugares en la tierra, y la corte no le dará su licencia de matrimonio hasta que todo esté arreglado.
Viajando por entre pasteles de vaca y canciones country para encontrarse con un hombre que va de un lugar a otro arriba de un caballo no es su idea de cómo pasarla bien, pero si se va a casar, convertirse en socia de la firma y tener dos punto cinco hijos antes de cumplir los treinta y cinco, necesita llegar al fondo de esto y arreglarlo rápido... antes de que su prometido se entere y todo por lo que ha estado trabajando se prenda en llamas.
2. MacKenzie fire
Ian MacKenzie ha sido un malhumorado dolor en el culo por tres años ya; todavía amargado por su fallido compromiso y su vida en el rancho. Introduzcamos a Candice, la mejor amiga de su cuñada Andie, por una visita de dos semanas mientras esperan el nacimiento de la primera sobrina de Ian.
Candice es una exitosa propietaria de su propio negocio, una experta en cabello y moda, decidida a lucir hermosa, incluso mientras se resbala y desliza por todo el helado invierno de Oregon. Sin siquiera intentarlo, de alguna manera se las arregla para meterse justo debajo de la piel de Ian y hacerle decir y hacer cosas que normalmente nunca diría o haría.
Cuando los dos terminan pasando tiempo juntos, las chispas y la nieve vuelan. La pregunta es si harán algo al respecto, y qué pasará con el resto de sus vidas si lo hacen.
3. Just one night
La idea de relajarse de Jennifer es un día de spa con su mejor amiga, pero incluso cuando ella está untada en aguacate y con un par de rodajas de pepino en los ojos, no hay escapatoria al hecho de que ella no puede conseguir sacar de su cabeza los recuerdos de un hombre concreto y de cierta noche... o dos. Cuando su ex aparece de la nada para interponerse en sus planes, ella tendrá que decidir de una vez por todas lo lejos que está dispuesta a ir para ser la exitosa empresaria que quiere ser.
William está dispuesto a hacer cualquier cosa para librarse de la apretada cruz que carga, incluso si eso significa tener que saber mucho más acerca de su ayudante de lo que siempre quiso saber. Cuando recibe una llamada telefónica sorpresa con la oferta de una propuesta, apenas puede decir que no... aunque eso signifique traer complicaciones a las que ha dedicado su vida a evitar.
Parte 4
Jennifer no sabe a quién creer, pero el lápiz labial en el cuello de William es un poco demasiado rojo de ignorar, tanto como a él le gustaría que lo hiciera. Cuanto más intenta dar sentido a las historias, más siente como si estuviera repitiendo los errores de su pasado, y eso es algo que quiere evitar a toda costa, sin importar lo mucho que pueda doler. William hace lo que puede para esconder todos los secretos, historias y las travesuras de su hermano, pero al final resulta ser su perdición. Siguiendo el consejo de Edward, toma una oportunidad y revela cosas que de verdad le gustaría mantener para sí mismo. Cual sea el riesgo y las consecuencias valdrá la pena el precio que el debe pagar.


