Susan Stephens (Los diamantes Skavanga)

1. Diamantes del desierto


Él quería enseñarle lo abrasadora que podía llegar a ser una noche en el desierto… El futuro de la mina de diamantes de Skavanga estaba en peligro. Britt Skavanga necesitaba una inyección de capital cuanto antes, y un misterioso inversor árabe conocido como Emir estaba dispuesto a dársela… Britt viajaría al reino de Kareshi, situado en pleno desierto, para enfrentarse a su arrogante benefactor. Si ella llevaba los fríos diamantes del Ártico en la sangre, entonces la fina arena de esa tierra baldía corría por las venas del jeque Sharif al Kareshi.

2. Lo que desea una mujer


Si pudiera no jugarse el corazón…
El conde Roman Quisvada era el playboy italiano por antonomasia. Por eso, cuando la circunspecta Eva Skavanga se presentó en su isla del Mediterráneo con una propuesta empresarial, a Roman le interesó mucho más el placer que podía proporcionarle su boca.
Él no era el tipo de hombre que una virgen elegiría para estrenarse, pero Eva, que era un chicazo, estaba empezando a disfrutar con sus atenciones, hacían que se sintiera como una mujer de verdad. Quizá Roman pudiera ayudarla, y no solo a garantizar la continuidad de la mina de diamantes familiar.

3. Caricias y diamantes


Si el hielo se encuentra con el fuego...
La hermosa Leila, la menor de las famosas hermanas Skavanga, se había ganado la fama de ser el diamante intacto de Skavanga, y estaba cansada de serlo. Había llegado el momento de empezar a vivir la vida y ¿quién podía enseñarle mejor a vivirla que Rafa León, ese atractivo español?
¡Rafa no tenía inconveniente en mezclar el trabajo y el placer! Intrigado por su timidez y pureza, y tentado por su petición, se ocuparía de que Leila disfrutara de todo lo que podía ofrecerle la vida. Sin embargo, cuando la fachada gélida de ella dejó paso a una pasión desenfrenada, él se dio cuenta de que jugar con fuego tiene consecuencias