Lua Del Vecchio

Destinada al Alfa supremo

Esta casa no deja entrar a ningún lobo. Salvo al que yo decida dejar entrar.
Brianna Foster
Todo lo que he heredado es una mansión en ruinas en las montañas de Port Angeles, una tía abuela a la que apenas conocía y una leyenda sobre un pasadizo secreto que lleva al corazón de la montaña.
Nadie me habló de los lobos.
Y de él, mucho menos.
Drakhar Karagan es mayor, más grande y más peligroso de lo que ningún hombre tiene derecho a ser. Me mira como si ya le perteneciera. Dice que soy una Omega. Dice que soy lo único que puede salvar a su manada. Dice que soy suya.
Solo hay un problema: esta casa no le dejará acercarse a mí hasta que yo diga que sí.
Y no tengo ninguna intención de decir que sí. No a un hombre que habla de mi cuerpo como si lo hubieran hecho para él. Aunque mi cuerpo responda antes de que mi cabeza pueda protestar. Aunque sus enemigos ya hayan decidido cuánto vale una Omega sin manada. Aunque algo en mi sangre me empuje hacia él, un poco más con cada luna llena.
Drakhar Karagan
La he esperado durante generaciones.
Mi manada se muere. Mi enemigo acecha. Y la única mujer que puede salvarnos se esconde tras unos muros que ni siquiera yo puedo cruzar.
No necesito cruzarlos. Espero. Vigilo. Me encargo de que se consuma por mí al otro lado de esa puerta.
Porque el día que por fin la abra, no va a salir por ella.
Va a caer en mis brazos.