Pide un deseo
Cuando decidí irme un año a Ámsterdam, sola, con una beca en una compañía de Marketing, jamás creí que mi vida se cruzaría con la de Alan, una casualidad que cambió por completo mi estancia en la urbe.
El vikingo, como le llamaba, se transformó en todo lo que temía, en amor.
Mas ya sabía que las relaciones eran difíciles, y la nuestra no iba a ser una salvedad.
Me agradaría contaros mi historia y de qué forma una casualidad cambió mi rumbo por siempre.
¿Me acompañáis en este viaje a tierras holandesas?
