1. Una maldición del destino
Soy un cambiaformas que jamás podrá vincularse con una manada. No si quiero vivir.
El día que vi cómo la manada de mi madre la destruía, fue el día en que supe que tenía que huir de las ciudades de los cambiaformas.
Mi madre y yo compartimos la misma designación, lo que significa que compartiremos el mismo destino.
Durante diez años me escondí de las ciudades y de los alfas que las controlan.
Hasta que se me acabe la suerte.
Me arrastraron a Garra Dorada contra mi voluntad, donde me acusan de ser un renegado. Me enfrento a la muerte hasta que uno de los alfas más fuertes de la ciudad me considere su rival.
Me percibe... y me reclama .
¿Y lo peor? Forma parte de la manada de alfas más poderosa que las ciudades hayan visto jamás.
Tengo que rechazarlos. Es la única manera de evitar la maldición del destino de mi madre. Y la mía propia.
Sin embargo, estos machos alfa nunca han sido rechazados ni un solo día en su vida, y definitivamente no van a empezar a serlo ahora.
