1. Derriba las estrellas
Me enamoré de Connor Drake. No quería hacerlo, peleé por no hacerlo, pero me enamoré de él igualmente. De sus palabras. De su poesía. De él. De la amabilidad y belleza de su alma, que le hablaba directamente a la mía. Escribe como si pudiera sentir mi corazón, escuchar su cadencia y componer los versos exactos para acompañar a cada latido y movimiento.
Estoy enamorada de Connor... así que, ¿por qué siento una atracción inexplicable por su mejor amigo, Weston? El gruñón, hosco, y melancólico Weston Turner, que podría cortarte con una mirada. Ferozmente inteligente, con un ingenio afilado y una lengua ácida, es exactamente lo opuesto a Connor en todos los sentidos y, sin embargo, hay electricidad en el aire entre nosotros. Las espinosas púas con las que Weston se envuelve no pueden mantenerme alejada.
Pero cuanto más tiempo paso con estos hombres, más enredadas y confusas se vuelven mis emociones. Cuando ambos se alistan en las reservas del ejército en un momento de creciente conflicto en Oriente Medio, temo que nunca podré desentrañar mi propio corazón, que a veces parece que se va a desgarrar por el medio... por ambos.
2. Larga vida a los corazones hermosos
Nunca más permitiría que mi corazón se convirtiera en el juguete de otra persona.
Nunca más dejaría que un hombre (o varios) se interponga entre mis metas y yo.
Nunca más amaría sin sentir la plenitud de ese amor a cambio. No hasta que supiera que era real. Y si eso me llevaba toda una vida, que así fuera.
Esos eran mis votos y, después de todo lo que pasó con Connor y con Weston, estaba determinada a mantenerlos. A proteger mi corazón.
Y entonces él volvió a casa, y mis votos se convirtieron en sus promesas.
Sostuvo mi corazón en sus manos con reverencia y cuidado.
Me ayudó a encontrar el mayor propósito de mi alma en la vida.
Me amó con un amor tan puro y vibrante que supe que nunca sentiría algo así, ni en cien vidas.
Era real.
Hasta que dejó de serlo.
Hasta que todo se derrumbó cuando descubrí que el profundo amor que creía haber encontrado estaba envuelto en una red de mentiras, tan suave y sedosa que no me había dado cuenta de que estaba ahí.
Hasta que fue demasiado tarde.

