1. El bastardo y la duquesa
¿Qué harías si el hombre que desprecias es el único capaz de destruir al monstruo con el que estás obligada a casarte?
La noche que Julian Harrow me prometió como esposa entendí dos cosas: que en Mayfair el amor es una transacción… y que el hombre que no estaba en venta gobernaba el barro con los puños manchados de sangre.
Soy Clara Sterling. Duquesa por título. Moneda de cambio entre familias arruinadas. Educada para tocar el piano, sonreír en recepciones y cerrar los ojos cuando los hombres deciden mi destino.
Pero cometí un error: descubrí el Libro de los Pecados, la contabilidad secreta con la que Harrow controla Londres. Y ahora soy un riesgo.
Él es Silas Thorne. Lo llaman bastardo. Boxeador. Animal. Yo lo llamo lo único honesto en esta ciudad.
Gobierna el East End desde un club clandestino donde los hombres sangran por dinero y las mujeres no piden permiso. No necesita títulos. No necesita aprobación. Y si alguien me toca sin consentimiento, rompe huesos antes de preguntar nombres.
Silas no cree en rescates; cree en venganzas. Mi plan era simple: usarlo para destruir a mi prometido. El problema es que el hombre al que pretendía manipular decidió protegerme como si ya le perteneciera.
Y en Londres, pertenecer a un bastardo es más peligroso que casarse con un marqués.
2. La cortesana y el duque de hielo
¿Qué harías si el hombre que presume de pureza fuera el heredero del mercado donde se subastó tu cuerpo… y tú tuvieras el libro capaz de destruir su apellido?
La noche que intentaron venderme, Londres no gritó.
Calló.
Y en ese silencio vi algo peor que el fuego:
la calma del Duque de Rothwell.
Soy Genevieve LeClair.
Cortesana.
Superviviente.
Dueña del Libro de Terciopelo Azul.
En sus páginas hay nombres, fechas y pagos que llegan hasta la Corona.
Incluido el suyo.
Viví años escuchando confesiones susurradas entre sábanas.
Aprendí que los hombres no temen al pecado.
Temen a la prueba.

