1. La prisionera del highlander
¿Qué harías si el hombre que te salvo de la horca decidiera que ahora le perteneces?
El día que subí al patíbulo de Inverness aprendí dos cosas: que la justicia en las Highlands se compra con acero… y que alguien había decidido que mi muerte sería un espectáculo.
Soy Fiona Kerr.
Hija de un clan marcado por la traición. La mujer que toda una plaza vino a ver morir.
La soga ya estaba en mi cuello.
Entonces apareció él.
Ronan MacDrummond.
El cuervo negro de Blackthorn.
Un laird al que incluso los guerreros miran antes de respirar.
El hombre que detuvo mi ejecución… arrojó una bolsa de oro al barro… y me reclamó delante de todos.
No para salvarme.
Para convertirme en su prisionera.
Dice que soy peligrosa. Que mi nombre arrastra problemas. Que mantenerme cerca es la única forma de controlar lo que vendrá.
Pero cada día que paso en Blackthorn descubro algo peor.
Alguien quiere mi cabeza.
Y el único hombre que puede impedirlo… es también el único que nunca me dejará marchar.
Un laird, una prisionera y una guerra que despierta.
El clan MacDrummond está rodeado de enemigos. Las Highlands arden bajo viejas disputas. Y Fiona Kerr se ha convertido en la chispa que puede encender una guerra entre clanes.
Ronan lo sabe.
Por eso la mantiene bajo su vigilancia día y noche.
No confía en ella. No debería necesitarla.
Pero cuanto más peligro se acerca a Blackthorn… más claro resulta que Fiona no es la prisionera que todos creen.
2. La rehén del highlander
“Publicado previamente como: ¨La cautiva del highlander¨
¡Hay dos tipos de mujeres en las highlands. Las que sobreviven. Las que aprenden a ser peligrosas.
Yo no tuve elección.
Mi padre decidió por mí.
Me entregó para salvar su guerra, su nombre… su propia piel.
No la mía.
Soy Ailsa MacLeod. Llegué a Dunslair como moneda.
Saldré de allí como algo peor.
El hombre que me reclamó no hace promesas.
No las necesita.
Ewan MacInnis.
No negocia.
No explica.
No perdona.
Y no me encadenó.
Me observó.
Que es peor.
Porque un hombre que te encierra ya ha decidido lo que eres.
Un hombre que te observa… todavía está decidiendo qué hacer contigo.
Dentro del castillo hay alguien que quiere verme caer antes de que llegue la guerra.
Fuera, los hombres de mi padre avanzan con acero… y con mentiras.
Y el único lugar donde sigo con vida…
es al lado del hombre que debería destruirme.
El problema no es que no confíe en él.
Es que él tampoco confía en mí.
Y los dos tenemos razones.
Una noche me miró como si ya hubiera tomado una decisión.
“Nadie te saca de aquí sin pasar por mí.”
No fue una promesa.
Fue una advertencia.
En las Highlands el poder no se concede.
Se impone.
Y la mujer que sobreviva a esto…
no será la misma que llegó.
3. La fugitiva del highlander
"Publicado previamente como: ¨El Highlander que juré matar¨.
¿Qué harías si el hombre al que juraste matar...fuera el único capaz de mantenerte con vida?
Crucé las puertas de Skye con un anillo de bodas en una mano y una daga oculta en el muslo.
Mis órdenes eran simples:
Casarme con el Highlander.
Esperar a que durmiera.
Cortarle la garganta y terminar la guerra.
Solo hay un problema: Cillian MacKenna nunca cierra los ojos.
Me llaman Elspeth Drummond.
Hija de un apellido que los hombres escupen antes de desenvainar el acero.
Me enviaron al norte como una ofrenda de paz, una novia de sacrificio para sellar un pacto de sangre.
Pero no vine a ser su esposa.
Vine a ser su ejecución.
El segador de Skye.
Él es un laird forjado en las guerras de clanes que gobierna con un silencio de hierro y una violencia que no necesita testigos.
Me tomó como suya, pero me vigila como un depredador acecha a su presa.
Él lo sabe.
Huele la mentira en mi piel.
Está esperando a que cometa un error, a que sangre, a que me quiebre.
Una tradición mortal.
Entonces, la verdad llega en una caja de cenizas.
Un mensaje de mi pasado.
Una vida inocente con una fecha límite de treinta días.
La elección es una pesadilla:
Matar al Highlander…
o ver cómo arde todo lo que amo.
Atrapada entre el monstruo que debo destruir y el diablo que me convirtió en un arma, descubro una realidad aterradora:
el hombre al que vine a asesinar es el único que puede protegerme de lo que acecha en las sombras.
Un matrimonio nacido del engaño. Un amor forjado en la traición.
En los muros de roca de Skye, Elspeth juega un juego letal.
Debe acercarse lo suficiente a Cillian para clavarle el acero en el corazón sin perder el suyo ante el hombre que se niega a soltarla.
Porque Cillian MacKenna no solo reclama.
Él posee.
Y si descubre la verdad, no habrá piedad.
Solo una rendición total.
4. Subastada al lobo de las highlander
Vendida a un destino que no elegí. Reclamada por un laird sin piedad. Cada vez mas cerca de desearlo.
El día que me obligaron a subir a aquella tarima, entendí una cosa: ya no tenía elección.
Era una pieza.
Y alguien acababa de reclamarla.
Soy Isolde Vane.
Escribana.
Superviviente.
Y lo bastante inteligente como para saber que en este juego… nadie gana limpio.
Me entregaron en una alianza entre clanes.
Sin voz.
Sin salida.
Hasta que apareció él.
Morden MacNeil.
El lobo de las Highlands.
Un laird que no pide… actúa.
No me eligió por casualidad.
Me llevó porque soy la clave de algo mucho más grande que nosotros.
Su mundo es guerra.
Deudas de sangre.
Juramentos que se rompen con acero.
Y ahora… estoy dentro.
Los clanes nos acechan.
El peligro no da tregua.
Y cada error puede costarlo todo.
Pero lo que realmente lo cambia todo…
es lo que ocurre cuando estamos demasiado cerca.
Porque esto no es solo supervivencia.
Es tensión.
Es choque.
Es una atracción que ninguno quiere… pero tampoco puede ignorar.
Y cuanto más intento mantenerme firme…
más claro tengo que esto ya no es solo un juego de poder.
Es algo mucho más peligroso.
5. La traidora del highlander
¿Qué harías si tu clan fuera masacrado, tu castillo ardiera... y el hombre que te arrastra fuera de las ruinas fuera el mismo que jura pagar la muerte de su hermano con tu cabeza?
El día que el acero de los MacLean atravesó las puertas de Stirling entendí dos cosas:
que mi apellido no me salvaría…
y que el Highlander que me sujetaba por el cuello no buscaba justicia, sino venganza.
Soy Mhairi Stirling.
Heredera de un linaje marcado por la traición.
La mujer que confesó un crimen que no cometió para salvar a su hermano del Carnicero de Mull.
Me educaron para gobernar con firmeza.
Para sostener la mirada sin temblar.
Nunca para convertirme en el precio que calma la rabia de un clan.
Él es Caelan MacLean.
Lo llaman el Carnicero.
Yo lo llamo mi sentencia.
Un laird forjado en la guerra.
Un hombre que enterró a su hermano y juró que mi sangre equilibraría la balanza.
Una espada que no tiembla cuando cae.
Su clan exige mi ejecución.
Sus hombres afilan hachas esperando mi cabeza.
Y yo cabalgo encadenada detrás de su silla como trofeo y advertencia.
Nadie en Mull quiere que vea otro amanecer.
Y entonces comenzó la caza.
Porque mi traición fue conveniente.
Demasiado conveniente.
Caelan no perdona.
No olvida.
Cuando me obliga a arrodillarme ante los que piden mi muerte… y luego se interpone entre ellos y mi garganta, comprendo algo más peligroso que el odio: no piensa entregarme.
Él quería quebrarme para vengar a su hermano.
El problema es que en las Highlands el fuego no obedece.
Y el odio, cuando se acerca demasiado, empieza a arder de otra forma.




