1. Antes de que fuera amor
El manitas es el hombre más sexy de la isla. Pero os juro que no le abrí la puerta en toalla a propósito. Sobre todo teniendo en cuenta que resulta ser el mejor amigo de mi hermano.
En mi defensa, se había acabado el agua caliente y todavía tenía champú en el pelo. No tenía ni idea de que Flynn Ryland era el propietario de mi edificio, y mucho menos de que sería él quien aparecería cuando llamé para pedir un técnico.
De haberlo sabido, probablemente me habría aclarado el pelo en el fregadero. Es mejor coger un resfriado que volver a sentir algo por Flynn.
Porque el mejor amigo de mi hermano no está interesado en mí. Lo dejó perfectamente claro ante toda la isla cuando le contó a todo el mundo que había intentado seducirlo en mi graduación del instituto.
Y, aun así, ¿con quién acabo viviendo cuando resulta que hay que cambiar todas las tuberías de mi nuevo apartamento?
Con el maldito Flynn Ryland. El hombre que encarna la tentación con su pelo castaño ondulado y esos ojos azul océano en los que me quiero ahogar. El hombre cuyos hombros parecen lo bastante fuertes para levantarme en vilo y estamparme contra la pared más cercana.
Además, es el hombre que no me tocará porque no quiere herir a mi hermano, la única familia que le queda.
Pero ¿y si mi hermano no se entera? ¿Y si mantenemos en secreto esto que está surgiendo entre nosotros?
Nadie tiene por qué saberlo…
2. Después de los votos
El poli sexy de al lado no quiere saber nada de mí… hasta que me pide que me case con él para salvar a su hija.
Cuando Lucas se muda a la casa de al lado, no pierdo el tiempo intentando captar su atención.
Pero el policía, que parece lo bastante fuerte como para cargarme sobre sus anchos hombros y llevarme en volandas, no está interesado en mí.
Es hora de tomar medidas desesperadas.
Me presento en su casa con una gabardina y nada más debajo… solo para que me abra la puerta su hija de doce años. Vaya desastre.
Cambio de planes: ignorar al poli sexy de al lado. No espiarlo con prismáticos cuando sale a correr, luciendo sus gemelos tonificados y sus muslos potentes.
Pero entonces me pide que me case con él para poder mantener la custodia de su hija.
Nunca aprendí a decirle que no a la tentación.
Pero esto es fingido. Estamos casados solo sobre el papel, por mucho que Lucas gruña: «mi mujer».
3. Mientras esperábamos
Es el malhumorado exjugador de fútbol americano que me detesta… entonces, ¿por qué estoy esperando un hijo suyo?
Soy la directora de ventas de Five Fathoms Brewing, la cervecera que fundé con mis cuatro mejores amigas.
Con un guiño y una sonrisa, puedo convencer a cualquiera de que pruebe nuestra cerveza. Bueno, a casi cualquiera. Hudson, el dueño del complejo turístico local, se niega a cerrar un trato conmigo.
No voy a aceptar un no por respuesta. Y mucho menos del Rey de los Cascarrabias, que cree que nuestra cerveza artesanal no tiene el nivel suficiente para su lujoso complejo turístico. Haré que me escuche, cueste lo que cueste.
Lo último que esperaba era quedarme encerrada con él en un chalé del complejo. Tampoco esperaba que hiciera realidad todas las fantasías que he tenido con el exjugador de la NFL, la viva imagen de un hombre alto, moreno y arrebatador.
Y vaya si lo hace. Durante. Toda. La. Noche.
Cuando llega la mañana, huyo tan rápido como puedo, decidida a olvidar por completo mi noche con el Señor Gruñón.
Pero no puedo.
Porque ahora estoy embarazada de él.
4. Desde siempre
¿Qué debe hacer una chica cuando los padres de su amigo por correspondencia asumen que están saliendo? ¿Aclarar el malentendido? O bien… ¿seguirles la corriente?
Caleb y yo hemos sido amigos por correspondencia desde que se marchó de Smuggler’s Hideaway para alistarse en el ejército.
Imaginaos mi sorpresa cuando descubro que el hombre rubio y de ojos azules que protagoniza todas mis fantasías ha regresado a la isla… pero no me lo ha dicho. ¿Y lo peor? Afirma que no quiere verme.
¡Ja! Como si fuera a permitir que mi amigo se convierta en un ermitaño. No bajo mi supervisión.
Pero cuando me presento en su cabaña, se niega a dejarme entrar… hasta que llegan sus padres. En cuanto su madre ve la cesta de picnic que llevo, asume que soy la novia de Caleb. Y, para mi sorpresa, él le sigue la corriente.
Después de que sus padres se marchen, me llevo una sorpresa aún mayor: Caleb quiere que finja ser su novia. Sus padres se preocuparán menos por él si creen que está en una relación.
Seré su novia falsa durante todo el día… y toda la noche. Estaré ahí para lo que el soldado necesite.
Lástima que lo que él necesita no sea enamorarse de mí.
5. Más allá del odio
¿Lo único peor que un desastre natural? El hombre que se ofrece a ayudarme a recuperarme de él.
No me importa que Eli Raider sea multimillonario y tenga los ojos azules más bonitos que he visto en mi vida, unos ojos en los que deseo ahogarme mientras exploro esos músculos que ningún hombre que no sea deportista debería tener, porque es un imbécil de primera. No quiero tener nada que ver con él.
Por eso rechazo su oferta de ayuda después de que un huracán destruyera las instalaciones de producción de Five Fathoms Brewing.
Asunto resuelto.
O eso creía.
Porque mis entrometidas amigas, que juegan a ser celestinas, me señalan la cruda realidad: la cervecería no sobrevivirá a menos que podamos elaborar cerveza pronto, y quién sabe cuánto tiempo pasará hasta que volvamos a estar operativas. Y entonces me doy cuenta de que no puedo decir que no.
Pero que no quepa duda: aceptar la ayuda de Eli no significa que le perdone lo que me hizo en el instituto. Puede traerme café y magdalenas todas las mañanas hasta el fin de los tiempos, que no me hará cambiar de opinión.
Eli Raider es mi enemigo y nada de lo que haga cambiará eso.
6. Cuando nieva
Scarlett no puede imaginar nada peor que volver a casa por Navidad… hasta que se queda atrapada en una cabaña de madera con Weston, el policía que no la recuerda del instituto. Para empeorar las cosas, solo hay una cama.
Cuando abro la puerta al policía por primera vez y descubro que es Weston Milton, el chico que solía burlarse de mí en el instituto, estoy a punto de cerrarle la puerta en las narices.
Pero entonces el coche patrulla de Weston acaba en una zanja, las torres de telefonía dejan de funcionar y no tiene forma de irse. Y ahora estamos atrapados en esta cabaña mientras dure la tormenta de nieve, sin electricidad y sin calefacción.
En lugar de quejarse, Weston corta leña y enciende un fuego para mantenernos calientes.
Quizá no sea el imbécil que yo creía que era en el instituto.
Quizá esté lista para descubrir lo atento que puede llegar a ser.
Quizá que solo haya una cama en esta cabaña sea, después de todo, algo bueno.





