1. Lo que nunca pedí
Hola, soy Mía Beltrán. Y si estás leyendo esto… supongo que ya estás dispuesto a conocer la parte de mi vida que jamás quise contar.
Me bastaba con sobrevivir, con esconder cicatrices que aprendí a maquillar mejor que mis propios labios. Entonces apareció él: James Bernard. Un hombre al que era imposible descifrar, demasiado seguro, demasiado irritante, arrogante y peligrosamente atractivo. James Bernard apareció en mi vida como la oportunidad de saldar una deuda…
Lo nuestro no debía ser real. Una farsa cuidadosamente construida para ocultar verdades que nadie debía descubrir.
Pero entonces llegaron las miradas que no sabía cómo evitar, las palabras que no debió decirme, y ese algo oscuro que ambos intentábamos ignorar.
No pedí esta historia. No pedí este hombre. No pedí este temblor en el pecho que aparece cada vez que escucho su nombre. Pero aquí estoy. A punto de contarte cómo una farsa se convirtió en mi mayor verdad. Y cómo él… acabó siendo lo que nunca pedí.
Hola, soy James Bernard. No sé qué versión habrás escuchado de mí. Quizá que soy un idiota arrogante. Quizá que tengo dinero, orgullo y un apellido demasiado grande. Quizá incluso te han dicho que no tengo corazón. No te culparía por creerlo.
Pero lo cierto es que, si algo en mi vida ha sido real de verdad… ha sido ella: Mía. La mujer más terca, brillante y desesperantemente irresistible que he conocido. La única capaz de devolverme cada golpe… y de descolocarme con una sola mirada.
No nos soportábamos. Esa es la parte divertida. Y la peligrosa.
Lo nuestro empezó como un acuerdo. Un plan frío, práctico, necesario. Y terminó siendo todo lo contrario.
No te diré más. No aún. Solo te adelanto esto: ella vino a mi vida cuando menos lo esperaba. Cuando menos lo quería. Cuando menos estaba preparado. Ella era lo que nunca pedí. Y aun así… me encontré deseándolo todo con ella.
2. Lo que nunca imaginé
James
Creía que lo peor ya había pasado, pero qué equivocado estaba. Pensé que, una vez dejamos de fingir, todo sería más fácil y que quererla de verdad sería suficiente. Pero nadie te enseña qué hacer cuando lo que más amas se convierte en lo único que pueden arrebatarte. Ni cómo reaccionar cuando empiezas a perder el control.
Porque no fue de golpe. Fue en pequeños detalles. En miradas que no entendía. En silencios que decían demasiado. En el miedo. Miedo a no ser suficiente, miedo a que alguien más ocupara mi lugar. Y cuando el miedo entra… lo arrasa todo. Incluso a ti. Incluso a nosotros.
Mía
Pensé que, después de todo, lo habíamos conseguido. Que lo difícil ya había pasado. Que el dolor tenía un límite. Pero me equivoqué. Porque hay batallas que no terminan… solo cambian de forma.
Y esta vez no iba solo de nosotros. Iba de justicia, de verdad, de todo lo que estaba dispuesta a perder para protegerlo. Incluso a mí misma. Porque cuando amas de verdad…
no eliges lo fácil. Eliges lo correcto. Aunque eso signifique romperte por dentro.

