1. Guerreros de leyenda
El clan MacKendrick no sabe de luchas ni de armas. Lleva siglos cultivando las bellas artes y la artesanía, sin preocuparse de fortificaciones ni de protección. Pero ahora que su jefe ha muerto asesinado por el temible Roderic, sólo les queda una esperanza: el Lobo Negro. Ariella MacKendrick, como jefa de su clan, sabe que es la encargada de proteger a los suyos y también sabe que sólo podrá hacerlo desposándose con un jefe valeroso que consiga el respeto de su gente. ¿Será de verdad el Lobo Negro su última esperanza? Ya solicitaron su ayuda una vez y sólo obtuvieron el silencio como respuesta. Pero en esta ocasión está dispuesta a hacer cualquier cosa para lograr su ayuda, aunque para ello deba olvidar el orgullo y arriesgar su corazón.
El lobo negro
Hubo un tiempo en que Malcolm MacFane era conocido como el Lobo Negro, un jefe admirado y temido, respetado por su clan y por los clanes vecinos. Pero de aquel legendario guerrero sólo queda un cuerpo herido y un espíritu atormentado. Malcolm lo perdió todo y se sabe responsable. Por eso no puede soportar la sola idea de que alguien le recuerde como el valeroso guerrero que fue, como el mítico Lobo Negro capaz de arriesgar su vida por las causas más justas. Y mucho menos si quien se lo recuerda es un impertinente mozalbete con rasgos y formas demasiado parecidos a los de una mujer...
La bella ariella
Bajo su disfraz de hombre, Ariella observa el deterioro del Lobo Negro, un hombre con el cuerpo maltrecho y la mirada cargada de odio y dolor. ¿Cómo es posible que fuese él el escogido por su padre para desposarla y heredar el título de jefe de su clan? Quizás si pudiese acercarse un poco más, descubriría alguna cualidad oculta. Pero el Lobo Negro no debe nunca descubrir que es ella, Ariella MacKendrick, quien ha recorrido el país para solicitar su ayuda. A pesar de que una extraña fuerza parece, inevitablemente, acercarle a él.
2. Hechicera
En la Escocia del siglo XIII, la práctica de la hechicería podía condenarse con la muerte en la hoguera. Ésta es la historia, divertida y tierna, de la relación que surge entre Gwendolyn, una bella mujer acusada de brujería, y Alex MacDunn, un apuesto guerrero que busca en esta misteriosa joven un milagro que salve la vida de su hijo. Sólo existe un problema: Gwendolyn no tiene poderes para hechizar o curar...
Una mujer acorralada
Gwendolyn MacSween, acusada injustamente de asesinato y brujería, es condenada por su propio clan a morir quemada en la hoguera. En el último instante, el rescate llega del lugar más inesperado: Alex MacDunn, jefe del poderoso clan rival de los MacDunn... Pero Gwendolyn pronto descubrirá que su rescate no significa la salvación…
Un guerrero atormentado
Alex MacDunn, guerrero y jefe del clan MacDunn, está marcado por un pasado repleto de pérdidas y tragedias. Ahora, su único deseo es capturar la hechicera de los McSween para que salve la vida de su hijo gravemente enfermo... Y cuando esperaba encontrar una vieja bruja, en realidad encuentra una dulce mujer de belleza sobrenatural...
3. La rosa y el guerrero
Escocia, 1216. cuatro de los más formidables guerreros del clan MacTier han caído en una trampa en lo más profundo del bosque.
Querían acabar con la banda del Halcón, un grupo de forajidos que asaltaban y humillaban a los miembros de su clan. Estaban preparados para enfrentarse a hombres aguerridos y bien armados.
Pero se habían dejado capturar por un anciano y tres jóvenes que apenas podían con el peso de sus espadas, capitaneados... por una mujer. Una muerte en el combate hubiera sido preferible a esa humillación: las ataduras, la reclusión en el destruido castillo de su clan enemigo despojados de sus armas... Para salvaguardar su honor sólo les quedaba intentar escapar..., pero la huida significaría más muerte, más destrucción, mucho más horror.
4. Rendida a un extraño
Sentenciada a muerte, Jaqueline nunca esperó ser rescatada de su inmunda celda por un insólito visitante, un hombre cuyo disfraz encubría a un devastadoramente atractivo Agente Británico.
Le llamaban el “Príncipe Negro”, y para salvar a los injustamente condenados, corría espeluznantes riesgos, deslizándose dentro y fuera de salas de justicia y prisiones, desafiando descaradamente la amenaza de captura y muerte. El temerario espía intentaba decirse a sí mismo que Jaqueline era solo otra prisionera que conducir a la seguridad. Sin embargo había algo en su fiera dignidad, en su implacable sentido del honor, en su inquebrantable espíritu que le hacía desear no dejarla marchar nunca... Ahora ambos están huyendo, y durante el tiempo que él estuvo allí para protegerla, ella se sintió extrañamente segura..



