Rachel Gibson (Equipo de hockey Chinooks)

1. Simplemente irresistible


La bellísima George Anne Howard ha huido del altar al darse cuenta de que no quiere casarse con un hombre que podría ser su abuelo, por muy rico que sea. En la huida se topa con el atractivo John Kowalsky, que la ayuda a escapar sin percatarse de que en realidad la prófuga no es otra que la prometida de su jefe. Los dos se sienten mutuamente atraídos y pasan la noche juntos, incapaces de resistirse a la tentación. Pero este chico malo, que se encuentra en la cima de su carrera en el hockey, no pretende convertirse en el protector de nadie, salvo de sí mismo.
Cuando George Anne y John vuelven a encontrarse, ella se ha establecido en Seattle y ha tomado las riendas de su vida y él parece haber dejado atrás los días de desenfreno. Lo que John no se espera es descubrir que de aquella única noche que pasaron juntos nació una preciosa niña, Lexie. A la vez encantado y asustado por la noticia, el hombretón se esfuerza por entrar a formar parte de la vida de la pequeña. George Anne está encantada de cómo van las cosas en ese sentido, pero aunque ama a John desde el momento en que se entregó a él siete años atrás, quiere evitar a toda costa exponer de nuevo su corazón.
¿Habrá cambiado realmente el hombre que una vez la cautivó por completo? ¿Estará John dispuesto a darse una nueva oportunidad para demostrar que el amor que ahora siente puede durar para siempre?

2. Jane juega y gana


Ésta es jane...
Un tanto desilusionada, bastante terca y cansada de acudir a citas a ciegas con hombres poco interesantes, Jane Acott parece llevar la típica existencia de mujer soltera en una gran ciudad. Sin embargo, tiene una doble vida. Durante el día es una periodista deportiva, encargada de seguir a un equipo de hockey, los Chinooks de Seattle –y especialmente a la estrella del mismo, el portero Luc Martineau. Durante la noche, es escritora, la creadora secreta de las escandalosas aventuras de Bomboncito de Miel, una serie de la que todos los hombres hablan.
Y ahora está dispuesta a jugar...
Luc tiene clara su opinión acerca de esos parásitos llamados periodistas; incluida Jane. Pero si cree que va a conseguir que la vida de Jane sea un infierno... ¡lo lleva claro!
Y a seduccir...
Además, desde que tiene uso de razón se ha visto a sí mismo como un hombre soltero. Lo último que necesita es una reportera entrometida que escarbe en su pasado y se interponga en su camino. Pero desde el momento en que ve como esa mujercita se despoja de su vestimenta negra y gris, tan aburrida y poco atractiva, y se pone ese vestido rojo pasión que le vuelve loco, se da cuenta de que puede haber mucho más detrás de Jane de lo que ésta deja ver.
Quizá sea el momento de arriesgarse. Quizá sea el momento de experimentar todas esas fantasías. Quizá sea el momento de...
Ver como Jane gana

3.El problema con el día de San Valentín


No hay nada como un día entero dedicado a los enamorados para que hacer que una chica se sienta como una absoluta perdedora.
Abandonada por su novio, que resultó ser un psicópata, y hasta las narices de su trabajo, Kate Hamilton necesita poner en orden su vida y recuperar un poco de su pérdida autoestima. Así que decide trasladarse desde la caótica y brillante ciudad de Las Vegas a las tierras salvajes de Gospel, en Idaho, para ayudar a su anciano abuelo. Está claro que es una decisión acertada... ¿qué podría salir mal?
Bueno... para empezar, que lo mejor que puede encontrar un viernes por la noche para entretenerse es leer un poema... hasta que decide echar una cana al aire con el primer hombre que merezca la pena. Pero da la casualidad que ese primer hombre resulta ser Rob Sutter, una antigua estrella de hockey sobre hielo, actual propietario de la tienda de Deportes Sutter, colindante a la tienda de su abuelo, y que no sólo la rechaza sino que termina sermoneándola.
Rob está harto de todo lo relacionado con el amor y no quiere involucrarse en una nueva relación. Pero cuando él y Kate son pillados in fraganti en una posición más que comprometedora en el supermercado local, dándole un nuevo sentido a la frase "limpiando el pasillo cinco", empieza a replantearse su punto de vista. Lo malo es que acaban de dar una importante carnaza a todas las cotorras de Gospel.

4. Amor verdadero y otros desastres


Desastre número uno: los hombres.
Faith aprendió a no creer en el amor a base de desengaños. Pese a todo, cuando se casó con su muy rico, y muy anciano, marido, se convirtió en la esposa perfecta. Y luego él se fue al cielo, dejando a Faith noches solitarias, un montón de dinero y un problema enorme con un equipo de hockey profesional. ¡Vaya, pero sí Faith no ha visto un partido de hockey en su vida!
Desastre número dos: la pasión.
Pero prácticamente toda América y la mitad de Canadá siguen los pasos de Ty Svage. Su letal atractivo y su mortífero gancho de derecha hace que sea el preferido por los fans. Durante la mayor parte de su vida, el sueño de Ty ha sido ganar la Copa Stanley. Lo último que necesita es que un bomboncito eche por tierra sus planes.
Desastre número tres: el amor.
Faith detesta a Ty a primera vista, pero éste no puede dejar de pensar en ella día… y noche. Entonces, un momento de debilidad termina con Faith en la cama de Ty y ésta comienza a ver que ese hombre es mucho más que la atractiva fachada que tanto gusta a todos. Ty descubre que Faith es mucho más que su belleza y los millones que posee. Pero una relación con Faith es del todo imposible, y enamorarse… eso sí que sería un desastre.

5. Nada más que problemas


La carrera como actriz de Chelsea Ross ha sido un auténtico desastre. Lo más cerca que estuvo de llegar a ser famosa fue con su papel en la película de Pretty Dead Girl I. Pero el paso más estúpido que alguna vez ha dado a nivel profesional ha sido terminar convirtiéndose en la asistente personal de una estrella del hockey.
Es cierto que los días de gloria de la súper estrella Mark Bressler han llegado a su fin, pero al menos el que un día fuera uno de los «malotes» del deporte rey podía mostrar un poco de cortesía con la explosiva muñeca de pelo rosa que los Chinooks de Seattle han contratado para que sea su asistente. Si no fuera porque Chelsea necesita el dinero, saldría corriendo de allí como alma que lleva el diablo.
Y vale, puede que Chelsea pueda lidiar con la pésima actitud de Mark y sus malos humos, pero es incapaz de resistirse a los bíceps y al cuerpazo de ese tío. Y cuando él empieza a fijarse en ella, Chelsea se da cuenta de que es hora de enviarle al banquillo... siempre y cuando pueda quitárselo de la cabeza.

6. El hombre para mi


Lo que pasa en Las Vegas… no siempre se queda en Las Vegas.
La lista de cosas que hacer de Autunm Haven decía asistir a un espectáculo y tentar la suerte en las tragaperras, no despertarse casada con un hombre tan sexy como Sam Leclair. En cuanto le vio le pareció la pieza más exquisita del buffet de postre, acallando su sentido de la responsabilidad. Y se lanzó directa hacia el fin de semana más salvaje de su vida. Pero el lunes la devolvió a la realidad y antes de poder desayunar, Sam se había largado.
Dos años después es una planificadora de boda de éxito y no ha vuelto a pensar en la estrella del hockey rompe-corazones hasta que un día Sam reaparece, pero ella ya no se fía de los hombres. ¿Será Sam el hombre perfecto para ella o ya es demasiado tarde para ellos?