1. Más que una amante
Entró en el campo de tiro desesperada por detener el duelo. En medio de la confusión, Jocelyn Dudley, Duque de Tresham, recibió un disparo. Para su sorpresa, Tresham se encuentra a su mismo contratando a la sirvienta como su enfermera. Jane Ingleby es demasiado lista para su propio bien. Sus ojos azules son del tipo de ojos en lo que un hombre podría ahogarse... sino fuera por su impertinencia. Ella cuestiona todos sus movimientos, indaga en sus secretos y toca su alma. Cuando él le ofrece establecerla en su casa de Londres, el amor es la última cosa que tiene en mente...
Jane intenta fingir que todo es un asunto de negocios, un trato que estaba obligada a aceptar con el fin de ocultar un peligroso secreto. Seguro que no había nada más peligroso que ser la amante de semejante hombre. A pesar de su fachada diabólica, ella veía su nobleza interna y también conocía cuál era el mayor peligro: una pasión que la conduciría a arriesgarlo todo por pasar un mes con ese inadecuado caballero que piensa que el amor es para tontos.
2. Amante de nadie
Viola Thornhill jamás se hubiera imaginado lo acertada que llegaría a ser la predicción de aquella gitana: «Cuidado con un desconocido alto y moreno...». Viola creía haber encontrado la paz en Pinewood Manor, la casa que le legó el difunto conde de Bamber porque confiaba en ella y creía que merecía otra oportunidad. Pero Lord Ferdinand Dudley ha viajado al pueblo con el propósito de tomar posesión de esa misma casa, que le ganó a las cartas al joven conde de Bamber.
Ni Ferdinand ni Viola están dispuestos a renunciar a lo que consideran suyo, y se embarcan en una convivencia que les deparará muchas sorpresas. Poco a poco surge algo entre ellos: Lord Dudley queda fascinado con Viola, que también se siente atraída por él, pero sabe que no puede hacerse ilusiones.
Cuando aparece el conde de Tresham, hermano de Ferdinand, no tardará en reconocer a Viola y desvelar su escandaloso pasado. Y ella, ante la posibilidad de perder la casa y la nueva vida que ha construido allí, decide valerse de su mejor arma para desafiar a Ferdinand...
3. La amante secreta
Inglaterra, s. XIX. Lady Angelina Dudley se dirige a Londres para presentarse en sociedad. Ha viajado desde la propiedad campestre de su familia acompañada por un respetable reverendo, y ahora espera en una posada que su hermano, el duque de Tresham, la recoja. Pero Tresham se retrasa, y Angelina se sienta en la salita, sola. Edward Ailsbury, que también viaja a Londres para asumir sus obligaciones como nuevo conde de Heyward, queda impresionado al ver a aquella joven tan bella. Este será el primero de una serie de encuentros entre Angelina y Edward, pues la familia de Ailsbury, empeñada en buscarle esposa, ha decidido que ella es la candidata ideal. Pero él siempre había pensado que se casaría con Eunice, su amiga de la infancia, una joven muy inteligente a quien las mujeres de su familia dejaron de considerar apropiada cuando heredó el título. También Angelina coincide con Eunice en Londres, y ambas se convierten pronto en confidentes. Cuando Edward y Angelina se besan, él sabe que ha llegado el momento de dar ese paso decisivo que su familia espera. Pero Angelina, convencida de que no debe aceptar una propuesta de matrimonio impulsada solo por el deber, le rechaza. Va en busca de Eunice, de quien cree que Edward está realmente enamorado…


