1. Cómo seducir a un duque
Tras la muerte de su tutor, las tres hermanas Royle se dirigen hacia Londres dispuestas a descubrir el enigma de sus progenitores y encontrar un esposo acorde con su linaje. Porque, a pesar de parecer sencillas campesinas, estas bellas jóvenes albergan un secreto que puede cambiar el futuro de Inglaterra. Con el inicio de la temporada social londinense, Mary, la mayor de las tres, emprende la conquista del apuesto vizconde lord Wetherly, en quien ha posado sus ojos desde su llegada a la capital. Sin embargo, su juego de seducción no será fácil: el hermano del vizconde, conocido como el Duque Negro por su reputación con las mujeres, no permitirá que ningún Wetherly caiga en la trampa de una damisela cazafortunas, aunque ésta sea tan fascinante como Mary. Coqueteará con ella, le robará el corazón y luego lo romperá en mil pedazos para minea más volverla a ver, a pesar de que, tal vez, después de conocerla, eso sea lo último que desee.
2. Cómo atrapar a un conde
En toda la ciudad no se habla de otra cosa, Laird Allan, nombrado conde de MacLaren tras la muerte de su padre, se ha prometido finalmente en matrimonio. ¿Y quién es la afortunada? Nada más y nada menos que Anne, la más pequeña de las trillizas Royle, una bella muchacha que siempre pasa desapercibida en los acontecimientos sociales. Sin embalso, tras los planes de boda de la pareja se oculta un extraño pacto: con su noviazgo, Anne remediará la reputación del conde, mancillada por años de vida disoluta, mientras que Laird la ayudará a encontrar la carta que desvela el secreto de su nacimiento, una peligrosa empresa cuyo desenlace sacudirá los cimientos de la sociedad londinense y caminará sus vidas para siempre.
3. Cómo conquistar a un príncipe
Si la diadema encaja, ¡utilízala!
Y sí, eso es justo lo que Elizabeth Royle pretende hacer. Después de todo, si no pueden reconocerte como la hija de un príncipe, lo menos que puedes hacer es casarte con uno.
Cuando Elizabeth, la menor de las célebres hermanas Royle, se encuentra cara a cara con su futuro esposo, un hombre al que sólo ha visto en sus sueños, a punto está de desmayarse... sobre todo cuando descubre que es un príncipe. Pero su éxtasis no tarda en marchitarse ya que se entera de que el hombre al que desea está prometido a otra, una princesa, nada menos. Una mujer más apocada renunciaría, pero Elizabeth es una Royle, después de todo.
Negándose a renunciar a sus sueños de una boda real, Elizabeth acepta el empleo de dama de compañía de la prometida, decidida a acercarse a su pareja perfecta. Pero el amante que desea no es lo que parece... y sólo cuando descubra al verdadero hombre detrás de la corona encontrará el amor perfecto que ha anhelado durante toda su vida.


