Sofia T. Summers (Padres multimillonarios)

Mensajes de texto con contenido sexual al padre

Todo comenzó con un sexting imprudente…
Y terminó con el mejor amigo de mi padre diciéndome que me portara bien.
Mi intención era enviar la foto a alguien sin importancia.
Alguien seguro. En cambio, se la mandé a Gabe Holt.
El mejor amigo de mi padre. Veinte años mayor. Exmilitar. Plata en las sienes.
Con el cuerpo de quien protege y de quien sabe meterse en líos, todo en uno.
Hace cinco años, me llevó en brazos a la cama y me susurró que merecía deseo de verdad.
Luego se marchó.
Nunca supo que aquella noche me quede embarazada.
Ahora, una foto enviada por error le trae directo a mi puerta.
Directo al encuentro de un niño de cuatro años con sus mismos ojos.
Y Gabe no duda. No se asusta. No se echa atrás.
Da un paso más cerca.
-Deberías habérmelo contado, cariño.
¿Cómo lo dice?
Como si yo le perteneciera.
Como si siempre hubiera sido así.
El pueblo empieza a murmurar sobre la diferencia de edad.
Mi ex celoso empieza a soltar mentiras.
Incluso hay quien empieza a sacar fotos a mi hijo en el parque.
Es entonces cuando el soldado sereno y disciplinado desaparece.
¿Y en su lugar?
Un padre posesivo que se planta en mitad del pueblo y deja claro
-Mi hijo. Mi responsabilidad. ¿Y tú? Estás bajo mi protección.
La prueba de ADN es mañana.
Los rumores se están volviendo más feos.
Y cuando la voz de Gabe se vuelve grave y pausada, noto cómo cambia todo.
-¿Querían escándalo?- susurra al oído.
-Van a descubrir lo que ocurre cuando alguien toca lo que es mío.
Porque esta vez…
No está dispuesto a marcharse. Ahora viene a reclamarnos.
Y cuando Gabe Holt decide proteger algo...
No pide permiso. Toma el control.