Candice Hern (El gabinete de las damas)

1. El soñador y las damas


Cuando la entrometida columnista aconsejó a la obstinada Belinda que siguiera los designios de su corazón, no sabía que acababa de arrojarla a los brazos de un truhán...
¡Eleanor está furiosa!
La cínica señora Tennant quiere una compensación de la popular columnista que arruinó la vida de su sobrina Belinda, pero pronto descubrirá que el culpable de ese desaguisado es, inesperadamente, un hombre llamado Simon Westover. Este, por su parte, ha de proteger a toda costa su identidad oculta, y por ello accede a ayudar a Eleanor en la búsqueda de la desaparecida Belinda y su amante. Sin embargo, disfrutar de la embriagadora cercanía de esta dama tan distinguida es demasiado para un romántico empedernido como Simon. ¿Cómo podrá convencer a Eleanor de que no es un simple entrometido, sino un caballero apasionado al que dominan intensos deseos? ¿Le demostrará de paso a esta dama racional y conservadora que los sueños románticos pueden hacerse realidad?

2. El truhán y las damas


Cuando Anthony Morehouse piensa que lo que ha ganado en una partida de cartas es un mueble de tocador, ya se siente lo bastante ridículo, pero cuando descubre que El Gabinete de las Damas de Moda es una revista femenina, quiere deshacerse de ella de inmediato.
La joven Edwina, directora de la revista, no se queda menos sorprendida al saber que Tony, el joven travieso que fue su compañero de juegos durante su infancia, es el nuevo propietario de su queridísima publicación.
Este truhán le ha propuesto jugarse la dirección de la revista en una apuesta, y utilizará todos los trucos que guarda bajo la manga. Pero Tony ya no es tan solo ese chico descarado, es también un hombre encantador. Tal vez Edwina tenga que enfrentarse al mayor juego de todos... al del corazón.

3. El caballero y las damas


Nicholas Parrish no tenía intención de casarse y menos con Pru, pese a que sea encantadora, agradable, e incluso podría considerársela guapa (pasando por alto el castaño claro de su cabello y sus espantosas gafas). Además es una concienzuda empleada de El gabinete de las damas de moda, la revista que Nicholas y su hermana dirigen desde casa. Pero cuando una noche Pru se queda dormida sobre su escritorio en la casa de Nicholas, el padre de esta exige una reparación. Nicholas, como es un caballero, conviene en hacer lo correcto. Y aunque jamás se le hubiese ocurrido unirse a Prudence, debe admitir que empieza a descubrir en ella un lado enigmático y sugerente que lo atrae.