Tessa Dare (Castles ever after)

1. Romancing the duke


Parece que las probabilidades están siempre en contra de Ivy y su ángel caído.
Tristan sigue atrapado en el cuerpo de un asesino acusado, y mientras los dos amantes desventurados tratan de limpiar su nombre, deberán luchar contra las fuerzas oscuras que los separan y quieren destruirlos. El peligro es especialmente mayor para Tristan, pues, como un ángel caído, la muerte significaría perder su alma.
Depende de Ivy salvarlo y, con suerte, encontrar una manera para que los dos estén juntos… por toda la eternidad.

2. Say yes to the marquess


Sinopsis:  Se solicita su presencia en el romántico Castillo Twill para la boda de la señorita Clio Whitmore y...  y... ¿?
Después de ocho años de esperar que Piers Brandon, el esquivo Marqués de Granville le ponga fecha a su boda, Clio Whitmore ha tenido suficiente. Ha heredado un castillo, logrado reunir un poco de orgullo, y hecho planes para romper su compromiso.
No si Rafe Brandon puede evitarlo. Boxeador implacable y famoso libertino, Rafe está determinado a hacer que Clio se case con su hermano, incluso si tiene que planear la maldita boda él mismo.
Entonces, ¿cómo hace un luchador endurecido para descongelar los pies de una reacia novia?
* Comienza con flores. Una boda no puede tener suficientes flores. O arpas. O pasteles.
* Le hace saber que va a ser una hermosa y deseable novia... y trata de no imaginarla como suya.
* No la besa.
* Si la besa, definitivamente no la besa de nuevo.
* Cuando todo lo demás falla, la pone en un impresionante vestido. Y promete no estar cerca cuando el vestido caiga.
* Y no importa qué, no se enamora desastrosa y desesperanzadamente de la única mujer a la que nunca podrá llamar suya.

3. When a Scot ties the knot


En la cúspide de su primera temporada en Londres, la señorita Madeline Gracechurch era bastante tímida y talentosa con un lápiz de dibujo, pero irremediablemente torpe con los caballeros. Estaba segura de que será un fracaso total en el mercado matrimonial de Londres. Así que Maddie hizo lo que generaciones de tímidas y torpes jóvenes mujeres han hecho: se inventó un amante.
Un amante escoces. Uno que era guapo y honorable y devoto a ella, pero convenientemente nunca estaba alrededor. Maddie vertió su corazón escribiendo carta por carta del imaginario Capitán MacKenzie... y fingiendo estar devastada cuando él fue (no realmente) asesinado en la batalla, se las arregló para evitar las presiones de la sociedad de Londres en su totalidad.
Hasta años más tarde, cuando este asesinado amante Highland de su imaginación aparece en carne y hueso. El verdadero capitán Logan MacKenzie llega a su puerta: apuesto como ninguno, pero no del todo honorable. Está herido, cansado, en posesión de sus cartas... y listo para hacer válida cada promesa que Maddie nunca esperó mantener.