Stephanie West (Cadi warriors)

1. The warrior’s pet 


Giselle no sabía cuánto tiempo estuvo casi catatónica deseando que  el terrible dolor de cabeza se fuera. Se sentó cuando entró uno de los aliens reptilianos. Giselle retrocedió y miró a su alrededor dándose  cuenta de que estaba sola en una jaula dorada. 
-¿Que está pasando?- Ella tartamudeó. 
-Si eres lista te mantendrás en silencio, las mascotas no hablan en este planeta. La criatura le amonestó. 
¿Una mascota? Giselle abrió mucho los ojos. Ella no había oído mal. 
Su jaula fue trasladada a una gran tienda. Había cientos de aliens reunidos para la subasta, y estas criaturas eran más grandes todavía. Sus pieles eran rojas, como alguna especie de demonio podría ser, con el pelo y el uniforme negro oscuro. De lo que Giselle podía ver, sus ojos  eran de un tono obsidiano como piedra fría. Giselle notó que las  emibles criaturas tenían colas largas que salían de lo que parecían ser unos kilts de cadenas. Giselle retrocedió cuando vio que las criaturas también tenían dientes afilados. ¿Cómo diablos podría ella salir de esto y sobrevivir en un planeta alienigena? 
Kagan vio a su mascota. Nada como ella había pisado Cadi. Kagan se preguntó de qué lugar del universo provenía. Giselle rehusaba comportarse e incluso disfrutó de sus intentos de reprenderla, deleitándose con el manejo áspero de un varón generalmente retenido con las hembras. Giselle era valiente en vez de mansa, defendiéndose en un mar de aliens. 
Kagan había insistido al principio en que Giselle comprendiera su lugar en la sociedad Cadi. Pero algo más valioso que el metal precioso o las joyas se perdería si Giselle se viera obligada a desempeñar el papel al que todos pensaban que pertenecía. 
¿Podrá encontrar Giselle la aceptación y el amor en un planeta alienígena o ella será siempre nada más que la mascota de un guerrero?